Los berrinches en niños son una forma natural de manifestar su descontento con algo. Así, dan rienda suelta a su ira y pueden protagonizar episodios verdaderamente desagradables al tirarse al suelo, patalear, llorar y gritar con vehemencia. Vamos a ver algunos consejos de manejo de rabietas infantiles, que te pondrán sobre la pista de cómo actuar frente a rabietas de niños de 3 años (y puede que algunos más).
Consejos para controlar las rabietas y berrinches en niños
1. La disciplina amorosa
Un berrinche es una reacción tan magnificada como lógica. No se puede evitar que los niños sientan frustración por cualquier cosa cotidiana, y será nuestra responsabilidad como adultos enseñarles a manejar la frustración con el paso de los años. Como todavía son muy pequeños, la idea es inculcarles una disciplina sólida, pero impregnada de cariño.
2. La observación: ¿qué causa la rabieta?
¿Cómo vas a tratar un berrinche si no sabes lo que lo provoca? Muchas veces, los padres, molestos con la actitud de sus hijos (sobre todo si es recurrente) no se molestan en averiguar el origen de su frustración, y les reprenden para que dejen de avergonzarles, sobre todo cuando la rabieta tiene lugar en público. Te recomendamos que prestes atención al niño para saber qué es lo que causa su rabieta: sin este dato, no podrás hablar con él en unos términos que entienda.
3. La calma: tiempo fuera
Si el niño está en pleno episodio de rabieta, no te quedes quieto a esperar a que pase la tormenta. Llévale a un lugar tranquilo e invierte un rato en que se calme y se vaya desahogando. Y asegúrate de que no vuelva al mismo sitio donde se inició el berrinche hasta que no se haya tranquilizado; tiene que comprender que esa conducta no es admisible.
4. El diálogo: hacerse entender
Cuando el niño está desahogándose y expresando a su manera lo que siente, es el momento de inculcarle los valores que le deseas transmitir. Háblale y hazle comprender que no apruebas su conducta, pero que entiendes por qué está molesto. Y muy importante, este diálogo no empieza hasta que el niño no se haya tranquilizado.
5. El refuerzo positivo: “así no, así sí”.
Una vez que el niño haya conseguido sobreponerse al berrinche, comunícale que estás satisfecho con su nueva conducta. De este modo, le estarás proporcionando una contrapartida de refuerzo positivo. Si te quedas solamente en reprobar su conducta, le estarás ocultando ese pequeño logro que tanto le servirá posteriormente.
6. La resistencia al chantaje
Los niños serán pequeños, pero no tienen un pelo de tontos. Si tratas de cortar la rabieta dándoles enseguida lo que piden, aprenderán a conseguir todo lo que se quieran a base de berrinches. Mantente firme y no entres en su juego, porque los niños tienden a llevarnos al límite a los adultos, para ver hasta dónde somos capaces de tolerarlo.
Si los berrinches en niños persisten o te resulta demasiado complicado lidiar con ellos, te invitamos a que pidas asesoramiento a un psicólogo profesional, que ayude al niño a comprenderse mejor a sí mismo, y a reconducir esta conducta tan extendida.
