Personas que todos los días se repiten las mismas preguntas e intentan repasar hasta el más mínimo detalle que ocurrió el último día que estuvo con su familiar. Aparecen sentimientos de culpabilidad, desesperanza, tristeza profunda, miedo, angustia y un sinfín de emociones que nunca antes muchas de ellas las había conocido, inundando todo su cuerpo y dejando en cada paso que dan una huella de su dolor y sufrimiento. Estas emociones y esta situación provoca a su vez el aislamiento social, problemas familiares, laborales y un abandono personal hasta tal punto que hace que no vivan en el presente, sino siempre en ese justo momento que marcó su vida.
Cuando alguien desaparece sin motivo aparente, no sólo está el problema de de la desaparición, sino también las consecuencias jurídicas, económicas y sociales. Familias que muchas veces se sienten desamparadas y que incluso llegan a perder su trabajo, y no tanto porque no puedan seguir ejerciéndolo por su estado de ánimo, sino por el gran interés social y poca discreción de algunas personas o profesionales que se presentan sin aviso alguno en sus puestos tanto para informarse como para buscar el morbo.
Todos los días será un día más sin ese ser querido, pero todos los días habrá algo que además haga que no te olvides de ello. Está marcado en todo lo que haces, dicen, ves, sientes o vives directamente, aumentando aún más las emociones anteriormente nombradas.
Resulta fundamental que estas familias no se encuentren en situación de desamparo. El apoyo familiar, social es fundamental pero aún más lo es el apoyo psicológico y de otros profesionales para seguir cada día. Un apoyo que suele perdurar durante muchas décadas incluso. Necesitan ese bastón que les sujete ante la falta de fuerzas que genera el dolor y que cada día se hace más visible en sus rostros.
Hay que tener en cuenta que en estos momentos, que resultan imposibles de imaginarnos, las familias se agarran hasta a un clavo ardiendo si fuera necesario, por lo que de ahí que incluso muchas personas se intenten aprovechar de ellos. Es fundamental apoyarse en estos casos en un portavoz ya sea un familiar o amigo que les sirva de guía, para no encontrarse con caminos aún más arduos de sobrepasar, alguien que les reoriente, asesore y les represente si fuese necesario.
Es fundamental que existan profesionales que les permitan desahogarse emocionalmente, incluso reunirse con otras familias que están pasando por lo mismo, hablar de su experiencia común y compartir información. Sentirse apoyados, salir del aislamiento y buscar soluciones juntos. Recuperar la importancia de las necesidades que cada uno tenemos como personas, romper con mitos, recuperar su entorno social, emocional y familiar haciendo desaparecer los sentimientos de culpa, hay que enseñarles a vivir con esta nueva situación. Es un camino que se torna difícil, pero no imposible si nos rodeamos de las personas adecuadas para ello.
