Existen multitud de personas que presentan un miedo atroz a la soledad, puesto que entienden que ésta es desoladora, triste, infinita y oscura. Hace t
iempo que se aferran a esas ideas, pues seguramente es lo que han ido aprendiendo desde su infancia.
Cada vez más me encuentro con pacientes con infancias muy duras llenas de maltrato, humillaciones y sobre todo soledad. Niños que crecieron al cuidado de sus hermanos, cuyos padres siempre trabajaban. Estos hermanos distanciados emocionalmente que no sabían ni podían cuidar de un niño al que solo le sobrepasaba uno o dos años más.
Son niños que tal vez pasaron por el acoso escolar, o adolescentes que desde muy temprano sufrieron pérdidas emocionales muy importantes. Personitas que tenían responsabilidades propias de un adulto.
Estos adultos llenos hoy en día de creencias irracionales necesitan de otros para ser (o al menos eso creen) felices, con el problema de que suelen idealizar y magnificar a sus parejas con la idea de que como él o ella no hay otro, anteponiéndolo incluso a su familia, amigos y actividades de ocio, lo cual urge peligroso si dichas parejas se tratan de depredadores emocionales, afectando negativamente a su autoestima y siéndoles imposible dejar esas relaciones que aunque tormentosas lo prefieren a la soledad, interpretando que ésta sería aún peor.
Son personas que pueden llegar a volverse adictas a estar presas de personas tóxicas, adictas al sufrimiento, al aguantar al otro por no quedarme solo y tal vez descubrir en sí mismo valores o aptitudes desconocidos hasta el momento. Lo que hace que tengan una vida llena de disgustos, estrés, ansiedad, pensamientos obsesivos y depresión, al igual que su pasado.
Se trata de un autoengaño con la recompensa de obtener un afecto poco saludable del otro, por miedo a obtener el rechazo emocional, cumpliendo con exquisitez el refrán de “un clavo saca otro clavo”, siendo totalmente inválido si queremos tener una salud emocional sana y adecuada.
Para tratar la dependencia emocional y esa fobia a la soledad, es recomendable el tratamiento psicológico basado en la reestructuración de esas creencias irracionales de culpa y catastrofistas que le llevan a unos niveles altos de ansiedad y depresión. Mejorar la autoestima y poner en práctica las diferentes habilidades y capacidades que la persona no ha descubierto en sí misma, reequilibrar otros aspectos importantes de su vida como son su familia, amigos, actividades de ocio que pueda realizar no solo acompañado si no también solo y sobre todo aprender a amar de forma saludable y sin precipitarse, aprendiendo a su vez amarse y encontrarse a sí mismo.
“Enamórate de ti mismo y siempre tendrás amor, nunca volverás a temer a que te abandonen”
Naira León Acosta
Psicóloga
Centro de Psicología Aquiles
