
Pablo suele llamar varias veces seguidas a su médico de cabecera siempre por el mismo motivo, el médico le sugiere a Pablo que su problema no es físico, sino que padece un trastorno somatomorfo llamado hipocondría. Pablo cree estar físicamente enfermo cuando no lo está. El médico le explica que un tratamiento psicológico le servirá para ayudarle a comprender que sus temores son reales para él pero no corresponden a una evaluación exacta de su estado físico.
Los trastornos somatomorfos se caracteriza por quejas de síntomas físicos que no tienen ninguna causa detectable físicamente, creando un temor irracional en la persona que lo padece a padecer cierta enfermedad o darle una importancia exagerada a un síntoma.
Existen diferentes tipos de trastornos somatomorfos:
• Somatización: la persona se queja de diferentes trastornos físicos que no tienen explicación médica, a pesar de ello éstos síntomas no impactan negativamente sobre sus actividades laborales y estudios, pero suele ir acompañado de depresión y ansiedad.
• Conversión: la persona padece una anomalía o déficit de un sistema motor o sensorial que no tiene ninguna causa física. Por ejemplo la ceguera sin causa física. Suele tener origen en alguna situación estresante, los síntomas los produce involuntariamente la persona.
• Dolor somatomorfo: se caracteriza por un dolor persistente que suele causar incapacidad. El dolor suele localizarse en más de un punto del cuerpo.
• Hipocondría: es un temor irracional persistente de creerse gravemente enfermo. A pesar de hacerse pruebas y recibir medicación la supuesta enfermedad no desaparece. La preocupación se centra en la salud en general determinándola una enfermedad concreta.
• Trastorno dismorfóbico corporal: es una preocupación exagerada por un supuesto defecto físico o deformidad corporal.
La somatización suele iniciarse en la adolescencia o en la primera fase de edad adulta y normalmente suele ser un trastorno crónico. Su tratamiento general se centra en terapia psicológica, demostrando su mayor eficacia la terapia cognitivo-conductual, entendiendo que no todos los síntomas físicos tienen causas físicas, aprendiendo a aceptar los síntomas, evitar la realización de pruebas diagnósticas innecesarias, aprender a reforzar cualquier mejoría, corregir la información errónea y las creencias exageradas y aprender cómo su forma de pensar va a influir en que perdure el temor a ciertas enfermedades.
La persona tendrá que aprender a determinar las situaciones estresantes o focos de estrés que le llevan a aumentar su preocupación por la dolencia física concreta. Así mismo hay que tratar otros trastornos que puedan estar presentes como la ansiedad, la depresión y el trastorno obsesivo compulsivo, al igual que ciertos trastornos alimentarios.
