Las causas de la depresión en los ancianos son múltiples, pero normalmente viene presidida por muchos cambios en su vida haciendo que aumente el riesgo de depresión, o si ya la tienen hacer que empeore.
- Cambiar de hogar, bien a casa de los hijos, residencia o centro de la tercera edad
- Enfermedades y dolor crónico
- Aislamiento social, fallecimiento de su pareja y amigos cercanos
- Problemas de movilidad, problemas para conducir, pérdida de la autonomía haciendo que dependa cada vez más de las otras personas
- Problemas para pensar con claridad, tomar decisiones o pérdida de memoria importante
Hay que tener en cuenta que los ancianos aunque sean mayores tenemos que seguir respetando sus decisiones y opiniones sobre todo si tienen todas las capacidades cognitivas para tomarlas. Muchas veces nos olvidamos de que siguen siendo personas valiosas y los comparamos con niños porque van perdiendo algunas de sus capacidades, pero la realidad es que no se puede comparar una etapa evolutiva con otra, y los ancianos nos aportarán sobre todo conocimientos y sabiduría.
Hay algunos indicadores que nos pueden ayudar a detectar a tiempo una depresión como son que la persona esté olvidadiza, no se asee con regularidad, descuido del hogar, aislamiento social, pérdida de contactos, habla poco…
Existen unas reglas básicas para manejar la depresión en los ancianos y otras edades:
- Es muy importante que la persona siga activa, haga ejercicio regularmente, siga realizando actividades de ocio placenteras ya sea solo o en compañía de familiares y amigos
- Intentar cuidar las rutinas y hábitos de sueño para que nuestro cerebro pueda trabajar en su máximo rendimiento
- Evitar o disminuir el consumo de alcohol u otras drogas que hagan empeorar la depresión.
- Rodearse de familiares y amigos positivos, que le apoyen, animen, motiven y sean cariñosos y respetuosos con ellos
- Tener a alguien con quien hablar de sus preocupaciones, dudas y emociones
- Si toman medicación, no olvidar tomarla exactamente como se ha recetado, un cambio en la toma de medicación diferente a la indicada por el médico puede suponer un empeoramiento del estado emocional de la persona. Si la medicación no nos sienta bien por posibles efectos secundarios antes de dejarla siempre comentarlo con su médico para que le de otras opciones.
- Podemos visitar a un especialista de la salud mental, nos ayudará a encontrar recursos olvidados o nuevos que podemos incorporar en nuestra rutina y ayudarnos a mejorar nuestro estado emocional.
Naira León Acosta
Psicóloga
