
Consiste en la realización de diferentes cortes con algún objeto punzante como una tijera o cuchilla de afeitar por ejemplo, en distintas partes del cuerpo. Suelen ser zonas que se puedan tapar fácilmente con la ropa, como en las muñecas, tobillos, muslos, barriga… por lo que uno de los indicadores a tener en cuenta los padres es la ropa de sus hijos, cómo últimamente sólo llevan camisa larga o pantalón largo a pesar del calor, o ver que nunca se recoge las mangas de la blusa, se cambian de ropa siempre a escondidas para no poder descubrir esos cortes, llevan muñequeras que nunca antes habían usado…
Es un acto compulsivo que suele realizarse cuando se sufre síntomas de ansiedad, depresión, angustia, o la persona ha sufrido algún tipo de abuso físico o psicológico. Es una forma de distraerme mentalmente de mi sufrimiento emocional y centrarme en el sufrimiento físico que el corte me está produciendo. Es una conducta que incluso puede rozar lo obsesivo compulsivo, las personas incluso guardan secretamente los objetos que utilizan para cortarse, en lugares realmente sorprendentes de su cuarto (bajo la almohada o colchón, en alguna esquina disimulada del ropero, en la mochila o estuche del colegio, bajo algún mueble…) pudiendo esconder incluso varios objetos por si alguno es encontrado por los padres.
Ante un pensamiento o preocupación que ronda constantemente en su cabeza, se realizan estos cortes para parar dichos pensamientos o distraer la mente, volviéndose una conducta obsesiva o compulsiva cada vez que algún pensamiento ansioso aparece, pudiendo despertarse incluso por las noches para realizarse los cortes si tiene dichos pensamientos o síntomas emocionales que les perturben y no sepan controlar o identificar como ansiedad o depresión.
Dichos cortes en algunas ocasiones pueden producir marcas profundas que dejen cicatrices durante mucho tiempo o que ni siquiera se vayan a eliminar, y aunque la persona considere que cortarse les “alivia emocionalmente” sólo sirven para empeorar la autoestima y los síntomas emocionales de los cuales intentan huir.
Es fundamental que en casa se haya desarrollado un buen sistema comunicativo y de confianza y que los padres estén atentos a cambios comportamentales o emocionales de sus hijos, acudiendo a un profesional de la psicología o psiquiatría para evaluar el problema y poder recibir un tratamiento adecuado. En caso de detectar dichos cortes, es necesario eliminar los objetos punzantes o cortantes que estén al alcance de la persona, teniendo en cuenta que se convierten en altos especialistas en encontrar dichos objetos o sustituirlos por otros como la cuchilla de los afiladores que usamos para el colegio. Seguir las pautas de los profesionales de la salud mental, mejorar o fortalecer las relacionas familiares y sociales, detectar la raíz del problema, enseñarle otras conductas más saludables para aprender a reducir la ansiedad o mejorar el estado de ánimo, trabajar la autoestima de la persona… son solo algunos de los aspectos a trabajar por parte de los profesionales.
