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El cortisol y el estrés enemigos de nuestra salud

El cortisol, es conocido comúnmente como la hormona del estrés, pero esta hormona tiene varios papeles fundamentales en el guion de nuestra vida además de producirnos ansiedad, produciendo diversos efectos sobre nuestra salud.

Para entender mejor el funcionamiento de esta hormona tenemos que remitirnos hace 20 mil años. Nuestro cerebro sufre un cambio en su desarrollo muy importante, permitiéndonos crear instrumentos incluso para formar otras herramientas, y así cazar mejor, recolectar, fomentar las redes sociales y la solidaridad. Hace 20 mil años no es que tuviéramos una vida sencilla, pues en cualquier momento podríamos sufrir una herida o el ataque de algún animal o tribu y no tener la medicina para recuperarnos, muriendo muchas veces por infecciones que hoy son impensables. Pero hace 20 mil años nuestra hormona del estrés existía para que sobreviviéramos, formaba parte del papel de nuestra supervivencia. Por la mañana al despertar, nuestros niveles de cortisol eran más elevados, necesitábamos más energía para cazar, montar la cabaña, caminar largas distancias para buscar ropa o comida, por la tarde con la caída del sol ya no necesitábamos tanta energía, era la hora de prepararse para irse a dormir.

Si observamos los estudios de los antropólogos y exploradores sobre las tribus actuales que llevan vidas similares, los describen como personas muy felices. El estrés en estas tribus y en el paleolítico era agudo, es decir duraba muy poco tiempo y era poco frecuente.

Hoy en día tenemos una vida muy agitada y estresante todo el día, no solo por la mañana como nuestros ancestros de hace 20 mil años. Esto ha hecho que nuestro estrés sea crónico, es decir que dure más tiempo y sea más frecuente, ¡vamos, el pan nuestro de cada día!

Hoy en día, ya no sabemos vivir en el presente. A nuestros antepasados del paleolítico le interesaba muy poco lo que pudiera suceder mañana o dentro de tres días, solo aprendían a estar aquí y ahora, en el momento presente, porque si no era así, tal vez no habría comida para hoy, al pasar tantas horas pensando en futuros inciertos. Si observamos a nuestros niños funcionan igual,  son muy capaces de vivir en el presente, y es algo que los adultos tenemos que aprender a hacer si queremos poner límites a nuestro estrés.

El cortisol  juega un papel fundamental en los siguientes aspectos:

A pesar de que hayan pasado 20 mil años, nuestro cortisol sigue jugando igual. Por la mañana cuando nos despertamos se eleva y no es hasta el atardecer cuando empieza a reducirse cuando estamos más relajados y nos va preparando para irnos a la cama. El problema es que con el nuevo estilo de vida, en el que en vez de estar rodeados de árboles y animales lo estamos de móviles, portátiles y mil comodidades a las que poco tiempo o mucho le dedicamos, porque trabajamos más de 8 horas al día y queremos hacer mil cosas a la vez, el cortisol tiende a estar elevado mañana, tarde y noche, convirtiéndose en estrés crónico, liberando cortisol con mucha más frecuencia de la que deberíamos y de la que nuestro cuerpo está preparado genéticamente

Hay una actividad fundamental que regula nuestra hormona del estrés y es el sueño. ¿Cuánto duermes? ¿Cuándo te levantas sientes que ha sido un sueño reparador y placentero?  ¿O tal vez te has despertado de mal humor, alterado al escuchar la dichosa canción de tu despertador? Te demos algunos trucos si tienes problemas para dormir.

Cuando dormimos lo suficiente, nos sentimos mejor. Si el sueño está afectado, agárrate porque vienen curvas.  El cortisol elevado empieza a alterar el sueño, lo cual a la vez eleva más el cortisol, es una rueda viciosa, afectando a nuestro sistema inmunológico, aumentando los niveles de azúcar en sangre, disminuye la sensibilidad a la insulina, reduce la capacidad de formar recuerdos a largo plazo y disminuye el impuso sexual y la libido.

Quedarse despierto hasta las tantas, no dormir lo suficiente, jugar con las luces blancas de nuestros móviles, ordenadores o televisores, afectará a la capacidad para controlar los niveles de estrés. Recuerda que nuestros amigos paleolíticos se acostaban al caer el sol y se despertaban con él. Tú y yo y casi todo el mundo, nos acostamos con la luz del móvil y el televisor y nos despertamos con él. ¿No es nada parecido al paleolítico verdad?

Creemos que porque tenemos más cosas que hace 20 mil años vivimos mejor, y no estoy del todo segura, seguimos siendo animales sociales y esto ha dejado de tener su valor. Ya no nos socializamos con nuestro pueblo o caminamos kilómetros para visitar a otras personas, ahora con pulsar una tecla te abres al mundo entero, sin saber realmente como son esas personas, has viajado miles de kilómetros sin levantarte de tu silla y administrándote dosis muy altas de luces blancas a  través de la pantalla de tu ordenador. Es más cómodo sí, pero ¿realmente estas “redes sociales” te reconfortan tanto como el contacto directo con alguien?

Haz ejercicio, muévete, suda, cuida tu higiene del sueño, divide tus horas al día para que al menos 7 u 8 horas de tu día a día (aunque siguen siendo pocas) sean para disfrutar y no seguir en tu sillón cómodamente mirando la pantalla de un ordenador. Conoce, crea, descubre e investiga. Estimula tu cerebro, y tal vez de esta forma tu cortisol vuelva a retomar sus funciones esenciales de la manera correcta y deje de acumular grasa en tu barriga y caderas, deje de afectar a tu presión arterial, te recuperes antes de las enfermedades o las prevengas y no sientas que tu corazón es una bomba a punto de estallar.

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