Nos han tocado unos meses duros, estar confinados, romper nuestra rutina, adaptar otras nuevas, duelos sin despedidas, aislamiento…
Es cierto que tenemos una gran capacidad de adaptación como especie, pero sentimos que el COVID-19 nos ha sobrepasado.
Han aumentado considerablemente el número de personas con síntomas de estrés y ansiedad durante estos últimos meses y se espera una gran oleada de personas con dicha sintomatología.
Cientos de sanitarios piden ayuda psicológica por el estrés postraumático que están viviendo. Han visto morir mucha gente, la impotencia de no poder hacer nada, de verse sin recursos, sin materiales, incluso sin conocimiento sobre lo que consiste todavía el COVID-19.
Es cierto que todos no reaccionamos igual ante las mismas circunstancias, pero el estrés y la ansiedad que ha generado este coronavirus se ha reflejado en:
- Intenso temor y miedo por nuestra salud y la de los demás.
- Ansiedad por la info toxicación que hemos sufrido
- Cambios en nuestra rutina: sueño, la alimentación, el deporte…
- Mayor consumo de alcohol o/y otras drogas.
- Mayor consumo de medicamentos psiquiátricos como pueden ser ansiolíticos y antidepresivos.
- Agravamiento de la sintomatología psiquiátrica que ya se poseía.
- Cambios en la hora de relacionarnos con nuestros seres queridos.
- Problemas y conflictos de pareja.
- Aumento de las obsesiones y compulsiones en las personas que padecen TOC
- Duelo marcado por el cambio en los rituales de despedida.
Todos estos estresores aún nos acompañarán durante un tiempo, tenemos que aprender a sobrellevar el estrés por el confinamiento, convivir con el virus hasta que encontremos una vacuna, y es que la vida sigue, aunque sea de otra manera.
¿CÓMO VAMOS A SOBRELLEVAR EL CAMBIO DE FASES?
Repito, no todos vivimos la misma circunstancia de la misma manera, pero es muy común que con cada fase tengamos que enfrentarnos a las «libertades» que nos van dando: dar paseos, hacer deporte, incorporarse al trabajo…
Es muy común intentar tenerlo todo bajo control, lo cual es imposible cuando hablamos de un virus, porque no está bajo tu control como se propaga, o si un ser querido se va a contagiar, o como se va a recuperar o simplemente que la gente use los geles hidroalcóholicos y las mascarillas de la forma correcta.
Pero si puedes controlar lo que tú haces, el granito de arena que tú aportas para prevenir esta enfermedad y su propagación.
En caso de que te toque trabajar de cara al público, es importante que tomes las medidas higiénicas con las que te sientas seguro en tu puesto de trabajo: mascarillas, geles, pantallas faciales…Además, de tener claras cuáles son las nuevas reglas en ese puesto de trabajo, tanto para tí como para el consumidor, y en caso de algún «despistado» hacérselas recordar.
Todas las personas no van a ser igual de responsables que tu, todavía hay gente que no da nada de veracidad a lo que ocurre con el virus a pesar de toda la información que poseemos, pero no está bajo tu control hacerles cambiar de opinión, es una batalla que vas a perder.
¿QUÉ PODEMOS HACER?
Lo más importante es recuperar tu autocuidado:
- Recupera el ciclo natural del sueño, márcate un horario para ir a dormir intentando estar en la cama al menos 8 horas.
- Cuida tu alimentación
- Evita la sobre exposición a la información constante sobre el coronavirus, no estaría mal que apagaras la televisión durante un rato y desconectaras del móvil
- Practica alguna técnica de relajación
- Según en la fase que estés, si puedes ve visitando a tus seres queridos, en caso de que aún no puedas mantente en contacto vía telefónica o videollamada.
- Haz deporte en la calle o en casa.
- Toma las medidas de protección con las que te sientas seguro
En caso de que a pesar de volver al autocuidado sigas con una sintomatología ansiosa intensa que empiece a afectar a los diferentes ámbitos de tu vida, que aumente considerablemente la actividad cognitiva, recuerda que puedes pedir ayuda profesional. En la clínica Lafourniere, son expertos en ansiedad, en caso de que te encuentres en Valencia.
Es importante que si acudes a un profesional te asegures que es experto o tiene experiencia en ansiedad, estrés o estrés postraumático, que dispone de herramientas para ayudarte en este proceso y hacer que la sintomatología dure lo menos posible.
