El cansancio de origen psicológico, afectivo o intelectual, se va acumulando poco a poco y durante mucho tiempo hasta convertirse en crónico, produciendo emociones negativas como temor, ansiedad, preocupación, tristeza y prisa.
Hay muchas personas que solo prestan atención en lo que deben hacer en el mundo exterior: trabajo, familia, casa, amigos, agradando a todos y haciéndolo bien, pero pocas veces prestan atención a su mundo interior, a sus necesidades físicas y psicológicas, saben cuidar bien de los demás pero no de sí mismas. A medida que su resistencia va disminuyendo con el tiempo aparecen los síntomas del cansancio crónico, el cual es la antesala a la depresión.
Este cansancio puede aparecer en forma de cefaleas, insomnio, dolores musculares, molestias digestivas, problemas dermatológicos, hipertensión arterial, alteración del sistema inmunitario, etc. Sin ver la relación que tienen estos síntomas con su estrés diario que ha vivido durante meses o años, no buscando una solución a la causa sino a los síntomas que tiene.
Cuando el cansancio es excesivo, las personas muestran una menor capacidad para concentrarse, mantener la atención, la forma de pensar racionalmente se ralentiza, tienen dificultad para tomar decisiones, aumentan sus dudas, disminuye su fuerza de voluntad lo cual le parece que todo requiere un gran esfuerzo físico y mental, muestra una menor capacidad para disfrutar de las cosas que nos gustan, incluido el sexo y un sinfín de síntomas más…
Este “virus” contagioso en la gran mayoría de nosotros tiene su vacuna y se llama descanso, el cual alivia todos los efectos del cansancio, alivia las sensaciones negativas. Pero hay un riesgo, hay personas que una vez descansadas (bien porque se van de viaje por ejemplo) empiezan a cansarse mucho de nuevo y a descansar poco, llevándoles a la situación inicial. Por tanto igual que nos cansamos todos los días es obligatorio descansar el mismo tiempo. Si situáramos las dos variables en una balanza donde existieran pesos de máximo diez kilos, ambas deberían de pesar al menos 5 kg cada una.
Todos tenemos formas de descansar y la gran mayoría de las veces muy similares a la del resto de las personas: hacer deporte, relajación, reposo, dormir, leer, tocar un instrumento musical, pescar, hacer punto, pintar, hacer actividades lúdicas y divertidas, aprender a decir No y dejar de sentirnos culpables por ello… lo cual son actividades que producen sensaciones positivas y que generan un aumento de la hormona de la felicidad llamada serotonina, la cual a parte de motivarnos y sentirnos más activos, reducirá nuestra sensación de estrés y ansiedad y nos ayudará a dormir mejor.
En las ocasiones en las que la situación de cansancio es tan grande que no es capaz de hacer las cosas que le ayuda a descansar es conveniente de dejar de hacer las actividades que le cansan y esperar que las energías vayan reapareciendo poco a poco, aconsejando en algunos casos la ayuda psicológica de algún profesional.
Efectos positivos que produce el descanso físico y psíquico
- Aumenta la sensación de energía y vitalidad
- Tenemos mayor sensación de felicidad y alegría
- Mejora los pesnamientos positivos y optimistas, reduciendo los obsesivos y negativos.
- Permite establecer nuevas metas y objetivos y a tomar mejores decisiones
- Aumenta la confianza y seguridad en nostros mismos
