Sentirse inseguro es sentirse limitado. Afecta a tu día a día, a tu capacidad de conseguir tus objetivos, a la forma en que te relacionas con los demás e incluso a tu rendimiento laboral o académico.
Una persona insegura, es una persona dubitativa, que le cuesta tomar decisiones y por si era poco, además, tiende a compararse mucho con otras personas, aumentando la falta de confianza y seguridad en sí mismo y afectando a su autoestima y valoración que tiene sobre sí misma.
¿Qué aspectos influyen en aumentar esa inseguridad?
Las expectativas y presiones de la época actual, tampoco lo pone fácil. Que si tu vida perfecta tiene que ser así, que si tu cuerpo perfecto tiene que ser asá. Las redes sociales, youtubers y últimas tendencias afectan todavía más a aumentar esa inseguridad, creyendo que si no llegas a ese nivel que se espera de ti no vales.
La inseguridad lleva a lo irracional, al miedo, el temor, formulando hipótesis mentales catastrofistas por miedo a fracasar o no dar la talla.
Esperas constantemente la aceptación de los demás, a pesar de que jamás podrás realmente controlar lo que otra persona pueda pensar o sentir sobre ti.
Las experiencias pasadas tampoco ayudan. Aquellos acontecimientos y vivencias previas que te hayan marcado emocionalmente llevan a la duda y la limitación, tu cerebro se pone a la defensiva y cree que, si en el pasado esto ocurrió sin éxito, el futuro no será diferente.
¿Acaso tienes una bola mágica para descubrir el futuro?
El tipo de apego que hemos establecido en nuestra infancia con nuestros padres es muy importante. SI ese apego era inseguro, no sabíamos cuando papá o mamá iban a estar ahí para atender mis necesidades y además la forma en que me enseñaron a gestionar los problemas y las emociones no eran las más adecuadas, afectará en el adulto que me convertiré en el futuro, seguramente en un adulto con inseguridades, con dificultades en las relaciones sociales y amorosa.
¿Qué puedes hacer para ganar seguridad y confianza en ti mismo?
- Aprende a gestionar mejor tus pensamientos. Tenemos la tendencia a creer que todo lo que pasa por nuestra cabecita es cierto y no tiene que ser así. Cuestiona tu mente ¿Qué pruebas tienes? ¿De qué te sirve ese pensamiento? ¿Qué probabilidad real existe?
- Revisa tus éxitos. Aunque te cueste adaptarte a los cambios y novedades estoy segura que en el pasado tienes muchos éxitos olvidados. También puedes preguntar a las personas de tu entorno qué éxitos recuerdan de ti. Logros conseguidos, objetivos cumplidos, situaciones que lograste resolver.
- Escúchate y permítete. Aprende a entender tus necesidades y buscar la forma de atenderlas. Cuidarte es una gran forma de mostrarte amor, de ganar seguridad, de poner límites. No dejes de lado tus necesidades para siempre atender a los demás. Permítete decir que No, permítete darte tiempo para ti.
- Nuevos retos, empieza por lo sencillo, por lo fácil, por algo que puedas obtener de manera rápida. Un café a solas, un paseo por la playa, decir que No, cambiar tu peinado, hacer algo diferente con tu ropa… y poco a poco puedes ir complicándolo.
- Háblate con amor. No te das cuenta, pero seguramente son muchas veces las que te has criticado y despreciado. ¿Le hablarías así a tus seres queridos? Tratarte con respeto y amor es un paso a la seguridad. Recuerda que el fracaso es plausible y que de él podemos aprender mucho, no te castigues.
