También conocidas como depresiones enmascaradas, se producen cuando no expresamos las emociones y se van reflejando somáticamente, por ejemplo en forma de enfermedades. Buena parte de las depresiones no aparecen con los síntomas tipos descritos en los libros diagnósticos, sino que suelen ser enmascaradas.
La depresión se puede enmascarar con los siguientes síntomas:
- Síntomas psicológicos como conductas auto destructivas, adicciones, bulimia-anorexia, fobias, obsesiones, tendencia a pequeños accidentes
- Síntomas corporales: son los más frecuentes y más difíciles de detectar, son por ejemplo las cefaleas, dolores musculares, cervicales o lumbares, fibromialgias…
- Trastornos sensoriales: en forma de vértigos y mareos, acatisia (imposibilidad de permanecer sentados), sudoración excesiva, temblores, tics, sensación de estar siempre cansado.
- Trastornos digestivos: gases, síndrome del intestino irritable, úlceras gástricas…
- Trastornos cardiovasculares: arritmias e hipertensión arterial
- Otros trastornos como la rinitis, asmas, alopecia…
La presencia de uno de estos síntomas no quiere decir que tengamos depresión, pero su manera continuada y su resistencia a los tratamientos médicos debe hacer pensar que pueda existir detrás una depresión enmascarada, además no suelen ser síntomas típicos a una enfermedad. Suelen ir acompañados de otros síntomas como reglas desreguladas, pensamientos negativos, desesperanza, tristeza, falta de motivación, insomnio…
