


Dice el cuento del sombrero que una vez un hombre compró un sombrero. Se lo puso y se sintió importante. Se lo quitó y volvió a sentirse insignificante. Regresó a la tienda y le dijo al dependiente:
-¡No lo quiero!
-¿Por qué?
-Me calienta la cabeza con tonterías.
Y no lo compró.
La cuestión es que muchas veces hacemos que nuestra autoestima esté determinada por aspectos secundarios, como las cosas materiales que tenemos, las etiquetas que nos inculcan y que creemos, o la visión futurista y a veces catastrófica sobre nuestro futuro.
Saber qué quieres y hacia donde quieres orientar tu vida es importante. Se trata de tu legado personal y tener claro el legado te va a permitir tomar mejores decisiones en la vida y descartar todo aquello que no esté en concordancia con el estilo de vida que quieres llevar a cabo.
El problema es que a veces confundes tu legado con lo que te imponen los demás, ya sean etiquetas o directrices, con «amenazas» de que si no les haces casos tu futuro será un desastre.
Tu vida es sólo tuya, tú eres la única persona encargada de decidir sobre tu propio bienestar físico y emocional, así como las metas y objetivos que necesitas para ello. Habrá veces, claro está, que necesites del consejo de los demás, pero recuerda que un consejo no tiene que ser una imposición.
A todos no les va a gustar el rumbo que decidas tomar, pero lo importante es que ese rumbo te sirva a ti mismo para encontrarte feliz y en plenitud.
Nadie tiene una bola mágica de cristal para saber qué va a suceder en el futuro y tampoco está marcado en ningún sitio que para ser feliz se tienen que cumplir ciertos requisitos en la vida de una persona como: tener una casa, un trabajo y cobrar mucho, tener un coche, pareja e hijos…. Porque si fuera así ¿Qué sucede con todas las personas que no siguen ese legado de vida? ¿Serán infelices de verdad por no cumplir con lo estandarizado?
A veces nos sentimos incluso presionados por comentarios del tipo «¿Que aún no tienes hijos? Se te va a pasar el arroz», «¿25 años y aún no has terminado la carrera? No vas a llegar a nada en la vida»
No creo que nadie se merezca esas inoportunas lecturas de futuro, que aparte de erróneas, no sirven para motivar a la persona, sino simplemente para presionar. A nadie le gusta que le metan prisa y mucho menos para vivir.
Olvídate de estereotipos sociales y sé esa persona que realmente te apetece ser. Sal, alza la vista y traza tu camino.