


Cuando nos planteamos un objetivo solemos tener la idea de que a la hora de alcanzarlo el camino va a ser lineal, como si de una escalera se tratara, olvidando los obstáculos que seguramente encontrarás durante el recorrido.
Creemos que lo podemos alcanzar de manera rápida y sin esfuerzo, sin poner a prueba sus límites.
La realidad es muy diferente a esto. La realidad es que en la mayoría de los casos, cuando te propones un objetivo, sobre todo si es un gran objetivo, el camino no sea lineal, si no que vengan curvas, que hayan obstáculos, que retrocedas incluso y des pasos a trás, que pongas a prueba todas tus habilidades, capacidades y sobre todo, aquí viene lo importante que te superes a tí mismo, que vayas más allá, que saques partido a tu potencial y que arriesgues, ahí estaremos más cerca del éxito.
Traemos algunas propuestas para que a partir de ahora cuando te marques un objetivo no decaigas, que explotes todas tus capacidades y te sorprendas de ti mismo.
1. Ser tenaz, constante. Ya decía Napoleón Bonaparte «Con constancia y tenacidad se obtiene lo que se desea, la palabra imposible no tiene significado». Alcanzar un objetivo es un trabajo duro y pesado, incluso a veces agotador, pero al final materializan el éxito aquellos que se mantienen de manera perseverante hasta el final. Tu cuerpo y mente tiene más resistencia de la que crees, pero eso sí, tienes que aprender a gestionar adecuadamente las emociones, sobre todo el miedo, la ansiedad, la frustración, la desgana, porque seguramente te harán una visita durante tu trayectoria hacia el éxito.
2. Si te caes, vuélvete a levantar. Para llegar al éxito hay que entrenar, recuerda que estás adquiriendo seguramente muchas habilidades nuevas y eso significa que te vas a equivocar, te saldrá mal muchas veces, pero tienes que hacer un alto en el camino, revisar tu recorrido hasta el momento, ver qué ha podido salir mal y volver a configurar el camino para intentar que no vuelva a suceder.
3. Cuida tus palabras durante el recorrido, tienes que reforzarte, premiarte, darte ánimos pero sobre todo cuida tu vocabulario cuando las cosas no salen como esperas. No vale eso de: eres un inútil, no sirves, otra vez lo mismo… esto solo te llevará al fracaso.
4. Inteligencia emocional. La posibilidad de alcanzar el éxito depende en un 80% de tu inteligencia emocional, y ¿qué es eso de la inteligencia emocional? Daniel Goleman define la inteligencia emocional como la capacidad que tiene la persona para reconocer sus emociones y la de los demás y tener la capacidad de gestionarlos. Según este psicólogo «todas las emociones nos generan un impulso para pasar a la acción». Por tanto entre más cuidadas y gestionadas tengas tus emociones más probabilidades hay de alcanzar el éxito.
5. Se flexible, mejora tu capacidad de adaptación. Ten en cuenta que van a surgir muchos cambios y hay personas que los cambios no los lleva nada bien. Cambiar rutinas del día a día, hacer las cosas de manera diferente, explorar nuevas situaciones puede ser una forma de entrenamiento para mejorar tu capacidad de adaptación. Si te paralizas o te vienes abajo por los cambios, el éxito ya no estará asegurado.
6. Visualiza, el éxito y el fracaso. No solo es importante visualizar como alcanzas por fin tus objetivos, sino también el fracaso, los obstáculos que pueden aparecer y arruinar el éxito. Visualizar es una herramienta que te permite entrenar como poder solucionar esos fracasos y potenciar tus herramientas. De esta manera si sucediera en la realidad tu cerebro ya sabría qué hacer, te has adelantado a la jugada.
7. Cuídate. La persona talentosa también se cuida, física, emocionalmente, socialmente, financieramente… No olvides tener en orden tus cosas, dedica tiempo a estar con los tuyos, ellos también son una fuente de motivación. Cuida tu alimentación y haz ejercicio, ya hemos hablado que estos dos aspectos influyen mucho en cómo funciona nuestro cerebro de arriba.