


Cuando morimos nuestros problemas se solucionan solos, bien porque no eran importantes o porque se extinguen con nosotros.
Tenemos que aprender a vivir como espectadores de nuestra vida, sin intentar cambiar nada, solo viendo todos los detalles del presente, de mi propio presente, del aquí y ahora y solo pensar en eso. Centrarse en lo que veo, cómo me siento al respecto. Tomar cinco segundos, cinco minutos, para simplemente respirar y observar cómo respiro.
La gran mayoría de las veces hacemos las cosas para obtener un resultado o una recompensa generalmente positiva, aprende a vivir viviendo aquí y ahora, sin resultados, solo el momento, sin intentar mejorar algo, alguien o a nosotros mismos. Hacer las cosas por hacerlas, porque nos lo dice nuestro corazón y no nuestra mente agitada, impulsiva, controladora y estresada.
Estar despierto en cada amanecer no es abrir los ojos, sino estar presentes en el momento, aquí y ahora. Saber qué estamos haciendo, pero sin recurrir al objetivo o recompensa de antes, si no aprender a sentir, oler, ver, escuchar y degustar, poner en marcha nuestros 5 sentidos adormilados hasta el momento.
Deja de ir en velocidad crucero y siente, vive cada momento sin que éste se contamine del pasado, del futuro, de tus pensamientos. Aprende a sentir lo que comes, a vivir aquí y ahora con tus pies en la tierra mientras das tu paseo, o disfrutar del café, sin tecnologías ni revistas que nos distraigan de su aroma. Aprende a vivir la vida, tu vida, sin tener que perderte el paisaje o dejar de captarlo a través de tus retinas, simplemente para captarlo a través de un aparato móvil. Las tecnologías… cuanto nos separa de la realidad en la que vivimos, cuánto nos distancia del aquí y ahora, de la vida, y hace que vivamos soñando constantemente en vez de pararnos a pensar si estoy viviendo o no como en realidad quiero.
En esta vida tan agitada en la que vivimos, el estrés es una parte fundamental de nuestras vidas, esto no significa que tenga que vivir sin estrés, repito, en esta sociedad casi es imposible ni llegarlo a imaginar, pero si puedes ser mas consciente y tomar mejores decisiones para reducirlo o limitarlo, aprendiendo a sentir en tu mente en forma de pensamientos y emociones o en tu cuerpo en forma de dolor, contractura, aceleración todo este estrés diario. Solo entonces, solo siendo consciente de él, te darás cuenta que tienes que volver a respirar de forma consciente para conectar con la realidad.
Respirar de forma consiente, que absurdo puede sonar, pero la realidad es que ni siquiera nos damos cuenta de que a lo largo del día nuestra respiración se entrecorta o se agita infinidad de veces provocándonos más estrés físico y mental, que se suma al estrés que se genera con nuestros pensamientos, actitudes y sentimientos, y según respiremos actuará nuestro cuerpo, acelerando el ritmo cardíaco, agotándonos físicamente, doliéndonos la cabeza, por eso algo tan importante y tan sencillo como respirar tenemos que volver a aprenderlo.
Aprende a llenar tus pulmones hasta tal punto que mueva tu diafragma, aprende a pausar tu respiración, a calmarla, a llevar el ritmo adecuado y esto te permitirá vivir aquí y ahora, porque tu respiración te conecta con el mundo real. Por eso de vez en cuando a lo largo del día, para y respira, nutre tus pulmones y luego continúa. Esto es una forma muy sencilla de meditar, de conectar contigo y estar presente, echar una pausa y continuar.
2 Comments
El presente pasa muy rápidamente. No hay que darle mucha importancia tampoco, si puede ser. No hay que darle excesiva importancia ni al pasado ni al presente ni al futuro. Simplemente dejarse llevar por la vida.
En muchas ocasiones es lo mejor para nuestra salud mental. Como dice el proverbio:
”Si un problema tiene solución, no te preocupes, porque tiene solución; y si no tiene solución, no te preocupes porque no tiene solución”.