


Se acercan las fechas navideñas, y su carácter familiar hace inevitable el recuerdo de todos nuestros seres queridos, en especial de los que ya se fueron para siempre. Hoy vamos a ver cómo es la Navidad sin un ser querido, analizando cómo nos puede repercutir su ausencia y cómo se puede afrontar el duelo en una época tan señalada.
No cabe duda de que las emociones humanas afloran en unas fechas que, tradicionalmente, han servido para que la familia se reúna en las clásicas cenas de Nochebuena y comidas de Navidad, unos eventos que suelen motivar alegría y regocijo en todos.
Sin embargo, la pérdida de un ser querido puede hacer que estas fechas adopten matices tristes. Esa persona que siempre contaba aquellas historias, o que siempre brindaba con gaseosa en vez de con sidra o champán, o que siempre llegaba tarde a la cena, llega un momento en el que deja vacía tanto su silla como el corazón de los demás comensales.
Por lo tanto, es inevitable pensar que una Navidad sin seres queridos sea «menos Navidad». Muchas personas que han perdido a alguien ya no la viven como antes, y pueden transmitir ese espíritu negativo a quienes todavía están ahí, tratando de sobrellevar la pérdida como buenamente pueden.
Los psicólogos siempre decimos que no conviene guardar silencio cuando haya algo que nos atormente por dentro. Recomendamos romper la barrera y expresar con naturalidad el dolor por el recuerdo de quien ya no está. Es muy probable que ese ser querido también lo fuera para otros, y un ejercicio de expresión mutua de emociones os ayudará a sobrellevarlo mejor.
Sin embargo, eso de no callarse las cosas no es tarea fácil, sobre todo porque podemos llegar a referirnos a recuerdos de toda una vida. En unos momentos de sentimientos tan encontrados y tan a flor de piel, un psicólogo profesional te puede ayudar a sacar todo eso que llevas dentro y que no consigues verbalizar.
La mejor forma de honrar a quienes ya no viven es disfrutar de la vida y del tiempo que nos queda. Probablemente, ese ser querido que ya no puede celebrar la Navidad se entristezca al ver cómo su familia rompe sus tradiciones por motivo de su ausencia. Mantener las mismas costumbres familiares os ayudará a honrar la memoria de vuestros seres queridos.
Lejos de dejarse invadir por el lamento y la nostalgia, lo mejor que puedes hacer para una Navidad en duelo es brindar por quienes se fueron: es una forma muy eficaz de romper el tabú y de recordar la vida, anécdotas y momentos felices que vivisteis junto a esa persona. De esta manera, seguirá viva en vuestros recuerdos.
Sabemos que pasar la Navidad sin un ser querido no es nada fácil, pero no por ello debes renunciar a compartir estas fechas con tus amigos y familiares como lo hayas venido haciendo hasta ahora. Piensa que estos momentos de reunión con los más allegados pueden servir para honrar más, si cabe, la figura de quienes ya no están con vosotros.