


Ya decía Epicteto:
«No pretendas que las cosas ocurran como tú quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz.»
Son muchas las veces en las que nos agobiamos por la idea de querer controlar todo lo que sucede a nuestro alrededor y nos enfadamos cuando el resultado obtenido no es igual al esperado.
Piénsalo, en realidad no te enfadas porque hoy haya llovido, sino porque ha llovido y tu no lo habías previsto y te mojaste. El tiempo no tiene la culpa de ello.
¿Te has enfadado con el vecino? El problema no es el vecino en sí, sino que ha surgido algo que tu no esperabas y no controlabas y por eso te has enfurecido.

Intentas controlar hasta lo incontrolable, el crecimiento de tus hijos, el tiempo, las esperas, las conductas de los demás, las enfermedades… y la realidad es que no tienes ese poder.
Algunas personas tienen la falsa idea de que tienen un poder de control y esto conlleva a situaciones de estrés, ansiedad, angustia, tristeza, al ver que se escapa de sus manos ese poder imaginario.
La obsesión, que nos lleva incluso a tener diferentes manías o compulsiones como si con ellas evitaras las catástrofes que se te pasan por la mente: compruebo 10 veces que la puerta esté cerrada para que no entren los ladrones.
El miedo y las inseguridades se apoderan de tu mente, y como tenemos la falsa idea de que todo lo que pasa por tu mente es cierto, te lo crees y te lo repites hasta la saciedad haciendo que cada vez quieras controlar más.
La idea es todo lo contrario, tienes que aprender a vivir más en calma, enserio la otra forma no es vivir.
Ser más consciente del momento presente y no preocuparse ni magnificar por lo que crees que puede pasar en el futuro, te ahorrará muchos problemas emocionales.
Es difícil centrarse solo en este justo momento, porque tu mente solo sabe hacer una cosa bien, que es sobrevivir, y para sobrevivir es normal que constantemente te esté dando ideas de lo terrible que va a ser algo.
Para ayudarte a quitarte ese lastre de encima y vivir más en calma quiero que te hagas las siguientes preguntas:
¿Qué pruebas tienes que eso vaya a suceder?
¿Esa idea te genera consecuencias positivas o negativas?
Observando esas pruebas y consecuencias, ¿Cómo puedes reformular tu pensamiento para que se ajuste más a la realidad?
En realidad, son muy pocas las cosas que puedes controlar en este mundo y básicamente se resumen en:
• Tus pensamientos
• Tus sentimientos
• Tus actitudes
• Tus decisiones
• Tus acciones
¿Te parece poco? Pues es lo que hay, no hay más, por mucho que te empeñes, no puedes controlar más allá de esos 5 factores.
¿La preocupación que tienes ahora y que deseas cambiar forma parte de esta lista?
Si la respuesta es No, hay que tener paciencia, apoyarse en los demás, buscar otras opciones y si no las hay, aprender a vivir con ello, sabiendo que a veces es un largo camino de aprendizaje emocional.
Si la respuesta es Sí, intenta pensar cómo modificar tus pensamientos por unas ideas más claras, menos dañinas, con menos consecuencias negativas y con más pruebas que demuestren su certeza.
A la vez observa tus emociones, si las estás o no magnificando, cuida tu actitud y recuerda que a la hora de tomar decisiones hay una amplia gama de caminos que puedes tomar, no te ofusques solo con uno.
Con esta guía conocerás una serie de herramientas para entender cómo funciona nuestra mente y por qué se genera la ansiedad, además de empezar a aprender a controlarla.