


En numerosas ocasiones hemos hablado de la importancia de ir al psicólogo y los beneficios que se obtienen al respecto, pues ir a terapia no va a transformarte en otra persona, más bien va a mejorar tu persona.
Siempre que hablamos o escuchamos de ir a terapia de psicología normalmente nos viene a la mente la imagen de una persona con ansiedad, depresión o cualquier otro problema emocional que le lleva ir a terapia, pero ¿qué pasa con las parejas?
Tendemos ver más la consulta de psicología como una terapia individual, pero no nos podemos olvidar de la terapia de pareja. La terapia de pareja es un proceso complejo, pues tenemos dos personas y resulta muy complicado que cada uno haga un proceso de autoconciencia y estén dispuestas a generar cambios y adquirir otras herramientas para mejorar su relación consigo misma y con la otra persona.
Las relaciones de pareja son recíprocas y uno de los aspectos que tenemos que tener muy en cuenta en terapia de pareja es si esa reciprocidad es positiva o negativa, cómo es el tipo de comunicación, la forma de expresar cariño, la intimidad de la pareja, el respeto, la confianza, el tiempo de calidad que pasan juntos, el tiempo que se dedica cada uno a sí mismo, los posibles celos, los pensamientos distorsionados o irracionales jugando a adivinar cómo se siente el /la otro o cómo piensa…
La terapia de pareja como bien saben en es un proceso complejo sí, pero de mucho crecimiento.. La pareja está en un proceso de crisis por eso ambas partes tienen que querer y estar dispuestas al cambio. Debido a que las relaciones de pareja son recíprocas tenemos que olvidarnos de la palabra culpable, y hablar más de una responsabilidad compartida.
Son tantos aspectos a tener en cuenta el terapeuta que es muy importante que la pareja tenga claro un objetivo común que quieran trabajar en consulta.

Resaltar nuevamente la importancia de que ambas personas quieran ir a consulta de manera voluntaria sin sentirse presionada, no podemos tratar un problema de pareja si sólo está presente una parte de la relación.
Podemos plantearnos acudir a terapia de pareja cuando existen algunos de estos problemas:
1. Falta de comunicación, la pareja no puede llegar a un consenso, son múltiples las discusiones que existen y es una comunicación negativa, con insultos constantes, desvaloraciones y faltas de respeto.
2. Existe un problema a nivel sexual ya sea de manera individual o de ambas partes que afecta a la intimidad sexual de la relación.
3. Problemas de celos que rompen con la confianza y estabilidad de la pareja que conlleva a un miedo excesivo a perder la pareja.
4. Poca dedicación a la pareja: a veces vivimos muy ajetreados, imagínate que vives en pleno centro de Madrid con jornadas laborales excesivamente largas, tardas horas en llegar a casa por culpa del tráfico, necesitas un psicólogo en Madrid por culpa de tu estrés y cuando llegas a casa ni te dedicas tiempo ni a ti ni a tu pareja abandonando las actividades de ocio que solían compartir juntos.
5. Existe una crisis puntual que ha roto la estabilidad de la pareja como puede ser una enfermedad o una infidelidad.
6. La rutina es otro de los factores, a veces las parejas entran en monotonía, todos los días hacen las mismas cosas, tienen las mismas conversaciones y se va perdiendo la motivación lo cual puede desembocar en una falta de ilusión.
Trabajar estos factores es fundamental para evitar que el conflicto vaya a peor y pueda incluso terminar con la relación de la pareja, por eso es importante aprender herramientas para fortalecer la relación de pareja. y lograr el objetivo común por el que han venido a terapia.