


Hoy vamos a hablar de algunos consejos de cosas que tienes que evitar para estar mejor contigo mismo.
1. HABLARTE CON DESPRECIO:
¿Has observado como te hablas cuando no consigues lo que esperabas? Son muchas las etiquetas que te dices de manera gratuita, generándote un montón de consecuencias negativas que no te has parado a observar como puede ser baja autoestima, desmotivación, desánimo, pensamientos irracionales sobre uno mismo y los demás, estrés…
Te han enseñado que todo tiene que ser perfecto, y cada vez nos autoexigimos a un nivel que en vez de permitirnos avanzar te desgasta. Porque buscas la perfección y no permites que la paciencia pase a formar parte de tu vida.
Muchas veces nos obligamos a creer que querer algo es cuestión de poder hacerlo, y claro te lanzas la vacío y cuando no lo consigues, ¡Zas! venga a criticarte. Por que nadie te enseñó, que en realidad para querer algo primero tienes que aprender a hacerlo e ir mejorando tu técnica a medida que avanzas.
2. OLVIDARTE DE TUS NECESIDADES:
Estar siempre atento y controlando que los demás estén bien y no les falte de nada, porque crees que los demás son más importantes o más valiosos que tú y eso es un gran error, porque significa que no vas a ser asertivo y que no te a vas a centrar en ver qué necesitas tú.
Entre mejor cuides de ti mismo, mejor será las aportaciones que hagas a los demás.
Mira hacia tu interior y escucha lo que tu cuerpo y mente te piden. Esa escapada, ese baño en la playa, ese libro que tanto deseas leer, quedar con los amigos, tener una tarde de calma y tranquilidad.
¿Todavía esperas que venga el genio de la lámpara y cumpla tus necesidades? Aquí el único genio eres tú, escúchate y hazte caso. No te abandones.
3. CULPARTE DE TODO:
Seguramente te responsabilizas demasiado sobre lo que sucede a tu alrededor, y puedes caer en la trampa de creer que todo lo malo que sucede a los demás es por tu culpa, bien por no haberlo advertido o por no haberlo evitado.
La cuestión es que son pocas cosas en realidad las que están bajo tu control, y las acciones de los demás no es una de ellas.
Entre más culpa te eches encima, más grande verás el problema y más difícil será buscar una solución.
4. NO CENTRARTE EN LAS SEÑALES DE TU CUERPO:
¿Cuántas veces no te has quedado contando ovejas sin quedarte dormido? Sentir nervios sin razón aparente, llorar sin saber por qué lo estás haciendo, tener el cuerpo cansado y contracturado.
A veces nuestro cuerpo y mente nos da ciertas señales para advertirnos que tal vez hay algo que se haya desequilibrado en nuestra vida y que hasta que le pongas orden simplemente te va a seguir enviando señales para que actúes y generes un cambio.
Observa tus niveles de estrés, dedica tiempo a la relajación y a la diversión, cuida tu alimentación, tus ritmos de sueño, muévete, haz deporte y sobre todo comparte tiempo con los demás.
5. RUTINA:
Nuestro cerebro es como la alimentación. Si todos los días comieras solo un único alimento por ejemplo manzanas, llegaría un momento en que enfermarías, porque las manzanas no te ofrece todos los nutrientes que tu cuerpo necesita para funcionar.
Lo mismo ocurre con nuestro cerebro. Si todos los días hace lo mismo y de la misma forma sin salirte de la rutina, llegará un momento en que vas a estar más estresado, más desanimado, aumentarán tus miedos y tus inseguridades. Nuestro cerebro necesita de estimulación diferente para seguir desarrollándose.
Cambia tu rutina, haz alguna actividad nueva, cambia de camino cuando vas a casa, realiza cambios en tu hogar o en tu puesto de trabajo, vístete de manera diferente… da igual que cambios realices, pero sal de tu rutina.