


Marcos es un chico de unos 22 años que cada vez está más preocupado por su aspecto físico. Cada vez está menos en casa puesto que se pasa muchas horas en el gimnasio, levantando pesas y haciendo determinados ejercicios para aumentar su musculatura, pues siente que tiene un cuerpo tremendamente delgado y feo, a pesar de que las otras personas le insistan que no es para tanto.
Cada vez está más obsesionado, a tal punto que no para de hacerse mediciones musculares, pesarse, mirarse una y otra vez en el espejo, y si eran pocas las horas del gimnasio también aprovecha los ratos libres en casa para seguir ejercitando su cuerpo.
Marcos ha cambiado estrictamente su alimentación. Come exactamente a las mismas horas y grandes cantidades de comida, quitando todo aquello que implique grasas para su organismo.
Sus compañeros y familiares lo notan más deprimido. Apenas acude a clase, ha dejado de hacer actividades agradables con ellos, lo notan ausente y desmotivado y temen que pueda estar consumiendo algún tipo de sustancia hormonal para su desarrollo muscular. Le han pedido que acuda a un profesional de la psicología pues creen que Marcos, como muchas otras personas sufre de vigorexia.
La vigorexia es un trastorno de alimentación y ejercicio excesivo cada vez más común en nuestra población, estando más extendido en hombres. Implica una adicción al ejercicio físico, de forma que la persona pone a prueba constantemente su cuerpo sin importar las consecuencias. Practican deporte sin importar las condiciones climáticas, si existen o no lesiones físicas, a tal punto que se sienten culpables cuando no pueden practicar deporte o alguien critica su actividad.
Las personas que sufren de vigorexia, al igual que el resto de trastornos alimentarios, poseen indicadores del trastorno obsesivo compulsivo. Existe un rasgo de su aspecto físico que no les gusta y que les causa una gran ansiedad, llegando a las compulsiones, en este caso, del ejercicio intenso.
La vigorexia además debido al ejercicio intenso y excesivo y al uso de hormonas o esteroides causan un sinfín de problemas orgánicos, lesiones musculares y articulares, afectando además a los huesos, tendones, produciendo desgarros y esguinces.
Debido a la mala alimentación y el uso de anabolizantes se producen diferentes trastornos metabólicos peligrosos para su salud, como irregularidades en el ciclo menstrual, problemas cardíacos, atrofia testicular, retención de líquidos y problemas psicológicos como depresión, disminución del contacto social, baja autoestima, ansiedad, aumentando el riesgo de suicidios.
En caso de que actualmente te identifiques con este trastorno o crees que te preocupa en exceso tu aspecto físico que pueda implicar un riesgo para tu salud física y/o mental no dudes de pedir ayuda tanto a tus familiares, amigos como a los profesionales de la medicina y de la salud mental.